B&H
De la tienda de imagen y sonido B&H no tengo fotos, ni me atreví, así que subo una de este portaaviones que estuve viendo minutos antes, ( y desde tierra, ya que el viernes también lo vi desde el helicóptero). Lo curioso e interesante de la tienda B&H son varias cosas, una que tienes de todo, todo todo lo que puedas imaginar de imagen y sonido, y por lo que a mi respecta, para los fotógrafos es como estar en un sueño que se hace realidad. Hay de todo y todo está ahí para que lo toques. Eso sí, bien vigilado porq ue entre las cámaras que hay por todas partes y la policía seguro que nadie tiene malos pensamientos. La tienda es enorme, son dos plantas y está llenísima de gente, mucho jaleo, todo muy bulliicioso; segunda cosa curiosa, los dueños son judíos, y todos los que te atienden que son muchiiisimos, es como un hormiguero de personal, son judíos, al puro estilo, todos llevan el kipà o gorrito, y muchos los tirabuzones a modo de patillas, junto con sus barbas. A mi me atendió Abraham, sí, sí, como en la Biblia. Tercera cosa curiosa es que hay varios mostradores ( enoormes ); en el primer mostrador, tú pides lo que quieres, como yo ya lo llevaba reservado desde España, sólo dí el número de reserva; pero tuve un par de "caprichitos" más y él lo buscó por internet. Abraham dio a cuatro teclas sin moverse de su sitio y mientras llegaba mi pedido me ofreció caramelos y charlamos un rato. Cuarta cosa curiosísima, por el suelo ( y protegidísimo del alcance del cliente ) de la planta de arriba, y por el techo de la planta baja hay instalado un sistema como un tren eléctrico por el que circulan cajas verdes con la mercancía. Es decir, Abraham envia el pedido que leen en el almacén ( me imagino que lo leerá Josué ) y Josué lo mete en una caja verde que por el trenecito llega justo al número 8 que es donde ha dado la orden Abraham, sin moverse. Llega la caja, la sube al mostrador y voílà, estan todas las cosas que he pedido. Lo revisamos todo y todo muy bien. Lo vuelve a meter en la caja verde, y otra vez al trenecito. Me da un ticket. Con el ticket bajo al otro mostrador, el de la caja. Y estos de abajo sólo te cobran. Y pagas a, no me fijé en todos los nombres, pero me imagino que se llamaba Isaías. Isaías te da otro ticket y con ese recojes en otro sitio el contenido de tu cajita verde. Impresionante, de verdad. Y el ambiente también. Entre la multitud circula un señor enorme, vestido de negro, con su barba, sus tirabuzones y su kipâ, deduces por su actitud que es un jefe muy jefe; incluso podría ser el dueño, por el brillo de satisfacción en sus ojos, de lo bien que le funciona el negocio. Muchos, como en todas partes aquí en NY, llevan el café en la mano. Durante la jornada laboral a penas ves gente parada tranquilamente tomándose un café. Me impresiona ver el sentido de la seriedad y el rigor en el trabajo que tienen los Norteamericanos, es digno de admiración; seguro que cada uno tiene su opinión y su visión. La mía, y os aseguro que es deformación profesional es de profesionaldiad auténtica, todos. Ahora mismo, voy viajando en el autobús a Washington y mismamente el driver, conductor es un tipo fantástico que no veais cómo ha movido a todo el mundo en tres minutos, organizando a los pasajeros, maletas, y luego ha cogido el micrófono y nos ha dado una charlita que vamos, si me dicen que es accionista de la company me lo creo. En fin. Sigo contanto batallitas. Y por cierto, si me estais siguiendo, Julián y Jairo, ya tengo vuestros encargos ¡¡. Bss. Cova.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario